Bioarquitectura: El estilo de construir protegiendo la vida

Por sobrevivencia y por la necesidad global de reducir la destrucción de nuestro planeta, entre las necesidades más urgentes que se plantean en la actualidad, están la de conservar la Tierra, la convivencia del ser humano  en armonía con los elementos de la naturaleza y el establecimiento de formas de vida que impulsen la buena salud de las personas.

Son justamente los puntos antes mencionados los que enmarcan el desarrollo de la Bio Arquitectura, un estilo de diseño y construcción que protege al medio ambiente y la salud de las personas.

Esta forma de diseñar y construir cumple con estos tres factores, principalmente:

  1. Es amigable con el ambiente, es decir se intenta que su realización tenga el mínimo impacto posible en la naturaleza.
  2. Ayuda a contrarrestar la emisión de carbono o fibras plásticas, utilizando materiales naturales, especialmente biodegradables y/o reciclados y que sus procesos de elaboración, consecución o transporte tampoco generen altos grados de contaminación o empeoren el calentamiento global.
  3. Su diseño está hecho pensando en la armonía con el clima del lugar donde se encuentran, topografía, características naturales, para que brinden protección, confort y contribuyan a la buena salud de quienes los habitan.

En la aplicación de este tipo de arquitectura, la tendencia es volver a utilizar materiales naturales que hoy conocemos como «antiguos», explica la arquitecta Norma Greco, especialista en el tema, en una entrevista publicada por el sitio El mapa digital. El impacto que producen los materiales naturales es mucho menor al que generan los materiales usados en la actualidad.

«Hoy se están revalorizando, se están viendo otros criterios, la manera de vivir es diferente y nuestras exigencias de confort también son diferentes», opina la experta.

Los materiales que entran en esta categoría son, por ejemplo, el lodo (barro), la madera, piedra, varios tipos de cañas – bambú o fibras vegetales, la tierra cruda, entre muchos más.

No por el hecho de hacer arquitectura con este tipo de elementos, quiere decir que necesariamente el resultado de las construcciones vaya a ser rústico y precario. Al construir, además de buscar un bajo nivel de impacto ambiental se procura que quienes habiten o utilicen el inmueble se sientan en armonía y hallen confort.

Además, se utilizan tecnologías y técnicas de construcción diversas con los mismos materiales, brindando distintas alternativas de diseño y construcción prácticas, estéticas y al gusto de sus dueños.

Construir acorde al clima

El diseño bioclimático, que implica este tipo de construcción, se refiere a que la obra siempre debe estar vinculada con el clima de la región, tomando en cuenta condiciones tales como el asolamiento, la disposición de las entradas de luz y calor al inmueble (para poder tener menor necesidad de usar recursos energéticos artificiales, para iluminar o calentar el sitio). Por ello la orientación de la vivienda o edificación debe ser estratégica.

Otros factores a tomar en cuenta son: la condición de los vientos, la topografía del lugar, el tipo de vegetación que lo rodea y por supuesto los recursos hídricos naturales.

Hay que buscar la posibilidad de incorporar sistemas de energía renovables y sustentables, por ejemplo paneles solares o sistemas eólicos y también que los efluentes de aguas negras y grises puedan ser tratados en la misma vivienda, para no depender, al menos no totalmente, de las redes locales de electricidad y drenajes, que son origen de problemas ambientales.

Por supuesto, el cuidado de los recursos no debe ser solamente parte de las características de la casa, sino también ser parte del estilo de vida de quienes la habitan.

Espacios sanos Para que la vivienda o edificación permita que quien la ocupa pueda vivir en armonía con ella, se deben cumplir requisitos escenciales, entre los cuales está que la temperatura ambiental sea adecuada, no muy elevada, con una humedad media del 50%.  No debe estar hecha con materiales derivados de productos químicos que puedan ser tóxicos y se debe evitar al máximo cualquier tipo de ondas electromagnéticas.   Bioarquitectura en Ecuador En nuestro país contamos con edificaciones que fueron construidas procurando cuidar del medio ambiente y que cumplen con algunos o todos los factores de Bioarquitectura, ya mencionados. Un ejemplo es el Mashpi Eco Lodge, ubicado en el bosque tropical de Chocó, provincia de Esmeraldas, que fue construido sin talar un solo árbol del sitio. Por lo contrario, el terreno donde se encuentra fue adquirido por sus dueños para detener la tala indiscriminada que sufrió este maravilloso punto de la naturaleza, que ya había sido destruido en su 90%.

Fue levantado donde quedaba un antiguo aserradero, diseñado para integrarse armomiosamente en en el punto de mayor biodiversidad de la reserva de Mashpi. Las carreteras de acceso son las que utilizaba anteriormente la la maderera que allí estaba. No construyeron vías nuevas.

Posee un sistema de manejo de desechos, obtienen alimentos producidos en la localidad, sin uso de pesticidas, evitando las consecuencias contaminantes de estos y de trasladar productos importados.

Utilizan agua de la cascada cercana, que es canalizada hacia un tanque de almacenamiento, luego es filtrada y purificada con rayos UV, antes de ser utilizada. Realizan reciclaje y elaboran abono orgánico, eliminan mediante una planta biológica sus aguas residuales, reduciendo daño al ecosistema circundante.

Los senderos para que los visitantes recorran están reforzados con cajas de plástico recicladas. Por su cercanía, se conecta a la red de la central hidroeléctrica pública, que aprovecha la energía generada por el sistema fluvial natural. Además, ejecuta prácticas de ahorro de energía dentro del Lodge.

 El hotel fue cosntruido con una técnica denominada Emmedue, que emplea materiales que contrarrestan las altas temperaturas en época de calor y las bajas temperaturas en temporada de frío, así no tiene que depender de sistemas externos de calefacción o enfriamiento.

Otro ejemplo de este tipo de arquitectura, es el Kappawi Eco Lodge & Reserve, un hotel comunitario y reserva ecológica ubicado en la provincia de Pastaza. Está rodeado por los ríos Pastaza y Capahuari, ambos afluenets del Río Amazonas.

Este hotel ganador de premios –nombrado uno de los “50 Mejores Ecolodges” en 2008 por National Geographic y ganador del Premio Ecuador del PNUD en 2010 —es propiedad de y administrado por el pueblo indígena Achuar.

Construyeron el establecimiento usando materiales locales, técnicas tradicionales y tecnologías de bajo impacto y amigables al ambiente. El 90% del personal del albergue proviene de comunidades locales. En 2011, Kapawi obtuvo la verificación de Rainforest Alliance por su compromiso con el turismo sostenible.

El área operativa del lodge comprende un quinto de los 5.000 kilómetros cuadrados que tiene el territorio de la nacionalidad indígena Achuar. Fue construido de acuerdo al concepto de arquitectura de esta comunidad ancestral.